



La contribución más importante a las necesidades sociales, a menudo se hace en las primeras fases de un proyecto por la sugerencia de ideas, perspectivas y creatividad en la organización del espacio público primero y después del privado.
De esta manera la dotación de espacios verdes dentro de la mancha urbana tendrá un carácter de implantación científica y programada y no así al azar del clima y la naturaleza.
La sociedad demanda espacios abiertos de calidad paisajista para el desarrollo de actividades de descanso, recreación y expansión sana, para todas las edades, dejando de lado espacios abiertos improvisados, donde no existe control ni el correcto tratamiento de la vegetación y equipamiento urbano (luminarias, basureros, bancos, kioscos, puestos de control, etc.), ocasionando de esta forma actividades de antisociales de malos hábitos dentro de las plazuelas.
La belleza de una ciudad no esta medida en la cantidad de espacios verdes dentro de su mancha urbana, sino en la calidad de estos, por tanto la calidad de vida y bienestar de sus habitantes reflejara ese correcto equilibrio entre lo construido y lo natural dentro de un ecosistema que en estos días, cada vez merece más la atención de nosotros los habitantes de esa ciudad. Es por tanto, obligación de los arquitectos de espacios abiertos y cerrados, el correcto tratamiento de estos lugares, aplicando ciencia y conciencia en sus diseños ya que va referido a la necesidad de una población en su conjunto.
Hoy más que nunca es pertinente dedicarle tiempo y espacio a la arquitectura paisajista y medio ambiental ya que una de las mayores amenazas para la vida del hombre en la Tierra es la deforestación. Esta actividad que implica “desnudar el planeta de sus bosques” y de otros ecosistemas como de su suelo, ¿Por qué decimos esto? Sin lugar a dudas, los bosques ayudan a mantener el equilibrio ecológico y la biodiversidad, limitan la erosión en las cuencas hidrográficas e influyen en las variaciones del tiempo y en el clima. Asimismo, abastecen a las comunidades rurales de diversos productos, como la madera, alimentos, combustible, forrajes, fibras o fertilizantes orgánicos.


